viernes, 31 de agosto de 2012

¡A MIS BRAZOS!

Ayer, de la sidrería que hay debajo de mis casa, salía una familia, con una niña. La pequeña le hacía gestos a su papá, insistiéndole para que la cogiera en brazos. No debía tener más de 3 ó 4 años. Y el papá, pensando que la estaba educando, o porque simplemente no tenía ganas, le dijo: "Hija, del cuello van los bebés".
Lo ves a menudo. Supernanny, la niñera nazi, diría que así se malcrían. Hasta de profesores, se escucha. Bueno, hay cosas peores: "Mira ese niño, es más pequeño que tú y va caminando"... Lo de las comparaciones es ya demencial.

¿Habrá algo de malo en coger a un niño en brazos? ¿Se le olvidará caminar? Quizá sea eso, fijo que con tanto "cuello" se le atrofiarán sus extremidades inferiores, por falta de uso...

¡Mamá Koala, que lo malcrías!


Pues yo creo que es algo de lo más natural. A mí, hay veces que también me lo han dicho, cuando voy con el sobrino en brazos. Bueno, se lo dicen a él, pero se dirigen hacia mí, con el típico "Pero hombre, con lo mozu que eres ya, y vas en brazos del tío"... Pues si a él le gusta ir, y a mi me presta llevarlo, yo no veo que esté haciéndole ningún mal, fíjate...

Eso de malcriar, es un concepto mal utilizado. Es imposible malcriar atendiendo al niño, intentando que se sienta bien, imposible. Como dice el pediatra Carlos González, malcriar es criar mal: no haciéndole caso, o pretendiendo tener niños que se comporten como adultos a fuerza de dejarlos sólos en las situaciones que puedan ir viviendo.

Es lo mismo que cuando oyes "haces caso a todo lo que te dice". Es imposible, esto.  Pensemos en un día normal de un "pequeñuelo", él está todo el día haciendo cosas que nosotros le pedimos, de la mañana a la noche. Aunque no le hagan gracia y a veces pueda ser más o menos reticente, al final, "pasa por el aro". Pues tampoco está mal que el proceso se produzca a veces a la inversa...

Cogerle en brazos, o darle mimos, no es criar mal. No importa la edad. Muchas madres a veces pueden caer en la tentación de hacer caso a los sabiondos de turno, y fruto de la "presión" de sentirse observadas, claudicar y posar a su hijo. No deben hacerlo. A veces, yo he visto, en otros coles, como lo bajan del cuello justo antes de entrar en la escuela, por el "qué pensará el maestro".

Pues este maestro, piensa lo contrario. Yo, encantao de que lo traigan al cuello...






domingo, 15 de julio de 2012

EN DEFENSA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA.

En estos tiempos en los que vivimos, algunos buitres llevan ya tiempo revoloteando sobre la escuela pública. Según estas voces, la enseñanza pública es más cara, y es peor. Es una buena definición de lo que se conoce como una verdad a medias. 

Según algunos estudios, el coste por alumno es menor en las entidades privadas. Hombre, esto es muy fácil de desmontar si tenemos en cuenta que, mientras las escuelas públicas son mantenidas por todos a través de los impuestos, con la educación concertada estamos hablando de un "copago", ya que además de sostenerla entre todos los contribuyentes, tiene además un coste adicional para las familias que matriculan allí a sus hijos. 

No se dice tampoco -extrañamente-, que mientras que la escuela privada se basa en el negocio, la enseñanza pública tiene la obligación de dar respuesta a todo el mundo, con independencia del coste que ello suponga. La escuela pública ha de atender con el mismo celo -al menos en teoría- a un alumno del centro de Madrid, que a otro del lugar más recóndito de España. La escuela privada sólo se establece allí donde va a "sacar tajada", por ello el coste es menor, claro.

Se oculta igualmente que el porcentaje de alumnado inmigrante que acude la educación pública es mucho mayor que el que acude a las escuelas concertadas, que rehúyen su responsabilidad para con este colectivo y se las arreglan para no "aceptar a demasiados". Lo que no sé es cómo se permite, si es una educación que estamos pagando todos, al igual que la pública. A nadie escapa que estos alumnos necesitan en la mayoría de las ocasiones una mayor atención, y por ende, mayores recursos y mayor gasto. Tal concentración de alumnado inmigrante, que tiene que "pelear" en muchos casos con un nuevo idioma, que tiene otras costumbres, que en muchos casos proviene de los sectores más desfavorecidos, redunda también en la calidad de la enseñanza, pues  los recursos humanos y materiales son los que hay -cada vez menos-, y no dan para tanto. En la enseñanza privada no pasa esto, porque ellos se "encargan" de que sus aulas no estén tan masificadas.

También se "olvidan" de señalar que la educación pública tiene que dar respuesta a todas las necesidades educativas, sean las que sean, mientras que, digámoslo así, la privada "pasa" de los niños con necesidades educativas especiales... Estos niños demandan igualmente mayores recursos, lo que redunda, como decimos, en más inversión.

Por ello la educación pública sale -a primera vista- más cara. Porque da cobijo a todos, y así debe ser.

Dicen también que la educación pública obtiene peores resultados. Bien, tampoco lo comparto. Hay que tener en cuenta, entre otras razones, los recursos con los que se cuenta "en cada bando", y la masificación, que seguirá creciendo, en el ámbito de la pública.



Creo firmemente que, con diferencia, los mejores profesionales se encuentran en la enseñanza pública. Son los que han pasado unas duras pruebas de oposición, que, aunque puedan estar mal planteadas, algo quiere decir. Los profesores de la enseñanza privada, sin desmerecerlos en absoluto, no han superado estas pruebas. Seguro que hay entre ellos profesionales mucho mejores que los que estamos en la pública, pero por lo general, no es así. 

Y es que pienso que la dedicación de los maestros hacia sus chicos, especialmente en la educación pública, es bastante elevada. Dicen que trabajamos poco. Bien, pocos colectivos se pasan el día pensando tanto en su trabajo como el de los maestros. Nuestro compromiso no empieza a las 9 y acaba a las 2. Sigue en el coche, viajando al cole. Sigue en casa, pensando en cómo ayudar a un niño o niña determinado, en cómo plantear el siguiente aprendizaje, buscando recursos, actividades,... 

Sólo necesitamos un poco de ayuda. De la sociedad en su conjunto, y de los gobiernos. Por ello creo que es inmoral e injusto seguir con estos recortes. De esta forma, seguimos situando a la escuela pública en una situación de desigualdad con la privada. Las cabezas pensantes de este país nunca entendieron, ni entienden, ni entenderán, que el dinero que se destina a la educación no es un gasto, es una inversión, que garantiza el futuro de la sociedad. Dicen que no hay para todo. Bien, prioricemos. No creo yo que haya que empezar por la sanidad y la educación... Claro que si tenemos en cuenta que una alta mayoría de los altos políticos españoles, de uno u otro "palo", llevan a sus hijos a escuelas privadas, podremos comprender muchas cosas...