El acabose. El Gobierno premia a la Comunidad Educativa de los colegios rurales de Asturias por ayudar a preservar el sistema educativo en las zonas rurales. Tiene su gracia la cosa. Palo y zanahoria, vamos. Veintisiete aulas rurales cerradas, por ejemplo, en 2013. Con premios y buenas palabras no se mejora la situación. Se mejora dotando a los centros de plantillas estables, y no de medias jornadas y cambios de profesores todos los años; con infraestructuras adecuadas; con un currículo y horario flexibles que no nos impongan situaciones tan pintorescas como el estar impartiendo tres materias al mismo tiempo; con líneas de transporte que no pendan de un hilo con la nueva normativa; y tantas y tantas cosas. Con un poco de sensibilidad, en suma.
Luego nos quejamos de que el campo se muere. Pensamos en mil medidas de dinamización del mundo rural, y nos dejamos una de las más importantes en el tintero, la defensa de la escuela. Pues menos premiar y más actuar, señores gobernantes, hagan el favor.
¡Ah! En lo que respecta al papel de los ayuntamientos, en este caso el premio al de Tineo se lo pueden ahorrar, poco suele hacer por nosotros...



