¿Noticia? en la página web del diario El Mundo. Pues mira que yo ya lo había dicho, aquí y aquí. A mi modesto entender, es preferible una jornada partida en el colegio, pero en esta cuestión entran muchos factores a tener en cuenta, sobre todo económicos.
Lo que ya no es de recibo es la desfachatez con la que se introduce el artículo, poniendo de relieve que los profesores suelen defender la jornada continua, y los padres la partida. Y aquí hay trampa, porque se nos presenta como el colectivo que decide qué tipo de jornada se imparte en un cole u otro. No es así. De acuerdo, la mayoría de los maestros la prefieren, pero no son sólo los profes, y además insisto, no somos quiénes la imponemos. Para que un colegio cambie de un tipo de jornada a otra, hacen falta dos condiciones: que vote al menos 2/3 del censo de las familias del centro, y que de los participantes, 2/3 estén a favor del cambio. Por lo tanto, es fácil entender de quién depende en última instancia. Es cierto que muchos colegios y profesores se paran a pensar poco en sus "clientes", publicitando las supuestas bondades de la jornada continua, aunque hay casos y casos: Mandar al neno al cole a las 8 de la mañana, porque tiene que viajar hasta la capital del concejo, y que el probe llegue cerca de las 6 de la tarde, pues en fin... Allá cada uno.
Sin embargo, el Consejo Escolar se limita a proponer, la última palabra depende, como he dicho, de las familias. Así que a otro perro con ese hueso.
¡Ah! Y no trabajamos menos por condensar las horas en la mañana, trabajamos lo mismo. Porque es que ya está uno un pelín harto de los típicos comentarios, referidos, claro, a que no damos golpe. ¿Cómo era eso de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio?
Sin embargo, el Consejo Escolar se limita a proponer, la última palabra depende, como he dicho, de las familias. Así que a otro perro con ese hueso.
¡Ah! Y no trabajamos menos por condensar las horas en la mañana, trabajamos lo mismo. Porque es que ya está uno un pelín harto de los típicos comentarios, referidos, claro, a que no damos golpe. ¿Cómo era eso de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio?




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