miércoles, 24 de agosto de 2016

"CUÁNDO YO ERA JOVEN..."

"En mis tiempos", "cuándo yo era como tú"... la fórmula es parecida, muchas historias de los abuelos empiezan así. En la mayoría de las ocasiones, sirve como introducción para enfrentar un hecho pasado con uno presente. Lo cierto es que nos viene muy bien para ilustrar el devenir de las escuelas rurales, o de esta escuela rural.
Cuándo yo mismo era joven, el CRA Gera-Cuarto de los Valles llevaba un curso funcionando como la fusión de dos antiguos colegios. Contaba en aquellos -lejanos- tiempos con 8 aulas, en 6 localidades del concejo y unos 60 alumnos. De eso hace justamente una década.
Si nos retrotraemos un poco más en el espacio temporal, cuando Jose era más mozalbete, estos dos coles no estaban aún unidos, porque ambos disfrutaban de bastantes más nenos y aulas. Como un castillo de naipes, Sorriba, Tejero, El Peligro, Folgueras... fueron cayendo una tras otra.
El presente curso empezamos a funcionar con 4 aulas, en 3 localidades. 35 nenos. En el futuro, ¿quién sabe?

Lo cierto es que éste pinta marrón tirando a negro para las escuelas rurales. Es evidente que de unos años a esta parte venimos acusando una gran bajada en las tasas de natalidad. En Asturias, el crecimiento de la población fue negativo este último año. Siendo el dato nefasto para el común de los colegios, es un drama para los CRAs. 5, 10 niños, pueden suponer la pérdida de un maestro, de un grupo-clase, o de una "línea", por ejemplo. 5 alumnos menos en una escuela rural, tal como están las cosas, puede derivar en su cierre. 

Si la población baja de forma global, el declive es mayor aún en las zonas rurales, pues se une la circunstancia de la escasa tasa de natalidad con la del abandono progresivo del mundo rural. De nuevo esta situación golpea a las escuelas como la nuestra y tiene el resultado que tiene. Aulas cerradas, y pueblos sin cole.

Un último factor -a buen seguro habrá otros- que es importante destacar para comprender esta evolución, es el escaso valor pedagógico que en bastantes casos se le concede y la concepción por parte de muchas familias de que, estudiando en el pueblo, sus hijos tendrán menos oportunidades. Estas dos ideas, si bien tienden a remitir, siguen fuertemente arraigadas. Son, ciertamente, profundamente injustas. Y erróneas. Lo más triste es que dichas ideas parten de gente que vive en el entorno rural.
Varios transportes escolares recorren todas las mañanas los "dominios" de nuestro entrañable colegio recogiendo a niños que cursan estudios en la "capital del reino". Si las autoridades educativas no hicieran la vista gorda y los colegios de Tineo no hubieran, tiempos ha, lanzado sus redes contra los nenos del concejo, prometiendo servicios gratuitos y ventajas -falsas- que no tendrían en la aldea, este humilde CRA gozaría de bastante mejor salud.  Sin embargo, toda esa propaganda no serviría de nada si quiénes la escuchasen no se dejasen convencer por estos cantos de sirena. Evidentemente, cada familia quiere lo mejor para sus hijos. Faltaría más. Pero "lo mejor", en este caso, es un concepto muy discutible. Sí, en las escuelas grandes hay más servicios, un comedor, mayor posibilidad de organizar actividades extraescolares... ¿Merece ello levantar al neno a horas intempestivas, mandarlo todos los días de viaje 40 minutos y recibirlo cuando ya casi se ha puesto el Sol? Porque paremos de contar, no hay más ventajas de un cole grande a uno pequeño. En lo que se refiere al ámbito pedagógico, en todos los tratados actuales se pondera el trabajo en equipo, las aulas con niños de diferentes edades, o los grupos reducidos. ¿Y eso por dónde queda? Pues aquí cerca, a la vuelta de la esquina, en el cole del pueblo. ¿Problemas de convivencia? ¿Eso qué ye? En un cole rural, esto -quitando casos excepcionales- "no se lleva". Las relaciones que se establecen entre los críos son sanas, enriquecedoras, donde los mayores ejercen casi como "tíos" de los peques, siendo, conceptualmente, casi como una gran familia.
Además, y sobre todo, los críos tienen derecho a ello. Merecen, como merece un niño de ciudad, estar escolarizados en su entorno. No valen aquí criterios de corte económico. Es una cuestión de justicia.
¿Y los maestros? ¿Son peores? Hombre, son los mismos. Uno no estudia para "profe rural" o de ciudad. Es más, toda esta diversidad de la que antes hablábamos, el tener que "lidiar" con nenos de diferentes edades, con 5 o 6 programaciones por clase, con horarios que te obligan a realizar trucos de magia para que todo cuadre, convierten a uno en mejor profesional, sin duda. Sí es cierto que las plantillas de los coles rurales son más volubles, hay cambios todos los cursos y muchos maestros permanecen poco en un mismo centro. Es normal que muchos profes de las zonas centrales quieran acercarse si pueden a casa. Aunque también habría que preguntarle a la Consejería por estas cuestiones... Muchos, muchos maestros no cambian más que por decreto, simplemente porque el sistema de interinidades y sustituciones les obliga.

Al final, todos estos factores tienen difícil diagnóstico y solución. La recuperación económica será determinante para favorecer la natalidad. La posibilidad de quedarse a ganarse la vida en el pueblo, generando más oportunidades, no poniendo tanta pega burocrática a todo, ofertando servicios, es clave en este asunto. El establecimiento de medidas por parte de la administración  que impidan que los nenos vayan a un colegio que no les corresponde, también. Entiéndaseme, uno puede ir dónde le de la gana, por supuesto. Pero no con "todo pago". Si quieres llevar al neno a 20 Km. de distancia, pues costéatelo tú, ciertamente.   El papel de los ayuntamientos, que han de ponerse las pilas y dejar de considerar a la población rural como ciudadanos de segunda, -pero de primera clase para pagar impuestos- ofreciendo los mismos servicios y equipamientos en los CRAs que en el resto de los centros, es igualmente importante. Dejaremos para el final el necesario cambio de mentalidad de muchas familias, valorando los pros y los contras de la educación rural de forma objetiva y no dejándose comer el coco por opiniones malintencionadas o desinformadas. Y en ello entramos nosotros, los que trabajamos aquí.Tenemos que dejar bien claro, con nuestro trabajo y con el resultado del mismo, que no tenemos nada que envidiar, en cuanto a calidad educativa, a un cole "normal". Poco a poco, esperemos que estas ideas vayan pues, cambiando. 
La pescadilla se muerde la cola: si existe un colegio en la zona, hay más posibilidades de establecerse en ella, de animarse a tener descendencia, de no emigrar a zonas urbanas. La aldea se vuelve más viva, tiene movimiento, gritos... niños. Si hay niños, hay cole. Y si hay cole, es difícil que se muera el pueblo. Como en un ecosistema, si falla una parte de la cadena, mal asunto.

¡Todo es tan complicado! Una cosa está clara, hay que vivir el presente, aunque intentando tender puentes en él para asegurar el futuro, incierto, el desgraciado... Ya mismo, en breve, comenzamos otro curso más, y esto es algo a celebrar. ¡Larga vida a los CRAs!


1 comentarios:

Manoli dijo...

Cuando yo era como son ellos ahora también iba a la escuela de Gera, éramos un montón y otro montón en Tejero,en El Peligro y en cada escuela que había en la zona. Fue entonces cuando se construyó el colegio "El Pascón" en Tineo y empezó la "desbandada". Fuimos los que nos correspondía por la edad pero también, muchos otros más pequeños ,convencidos en sus casas de que allí iban a estar mucho mejor. No sé cómo resumir todo lo que se me remueve en la cabeza, esas cosas que recuerdas de cuando eras un crío. Mirándolo desde la distancia y desde la edad que tengo ahora ,no alcanzo a ver dónde estaba esa ventaja que suponía ir a la escuela a Tineo. Aún sabiedo que es una batalla perdida, siempre voy a defender la escuela rural, si no la defendemos los que vivimos aquí,mal vamos. No podemos pretender que a los niños les guste vivir en el pueblo si desde pequeños los separamos de su entorno. Todo mi respeto a quien prefiera que vayan a un colegio "normal",pero no con la disculpa de que están mejor atendidos y tienen más ventajas,porque no es cierto. Puede que no tengamos grandes instalaciones,pero sí grandes e implicados profesionales y un ambiente para crecer nuestros hijos que no le pide parecer a ningún otro. Que nadie se deje engañar por el dicho "ya verás cuando tenga que ir al instituto..." Al instituto se va igual y no pasa nada.

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