No todos los "cumpleaños" son una fiesta. En esta ocasión, recordamos una efeméride de Gera nada alegre. Hoy hace un año, que se dice pronto, JM, la barba más sabia de Tineo y alrededores, decidió tomar las de Villadiego y disfrutar del merecido descanso, tras tanto tiempo el pie del cañón. Cientos de incautos jovenzuelos campan por el mundo llevando dentro algo de Jose, no sólo conocimientos, también otras cosas menos tangibles, que no se ven, pero ahí están, a buen seguro.
En este tiempo, muchas cosas han cambiado. Los recreos no tienen esa figura que un día te perseguía, otros se dejaba perseguir, o le daba por ponerse a hacer el pino, o trepar cual ardilla en busca de manzanas.
Uno ya no entra con tanta confianza a "molestar" a su clase, que a mí me gusta quedarme allí algunos ratos a ver qué tal se desenvuelven mis "herederos". No hay ya esas conversaciones después de las clases, sobre temas variopintos. Al final, el objeto de tertulia era lo de menos. Fútbol, política, lo sucio que tiene el coche... ¡Qué más daba! Los minutos pasaban muy rápido...
No es que no esté a gusto. No. Tengo suerte, de momento, con los compañeros que me soportan. Pero, sin desmerecer a nadie, con Jose-Jose era otra cosa. El de los maestros es un gremio que en muchas ocasiones peca de escaso compañerismo, tendemos a pensar que cada uno es el "teacher of the year" y que los demás son unos lerdos que hacen peor las cosas. Hablo en general, no saquemos conclusiones precipitadas... Es difícil que en un colegio no existan tensiones y malos rollos entre sus profes. Nunca me sucedió nada de eso en Gera, tras siete años de convivencia. Y eso que, reconózcolo, soy un poco raro, algo "perro verde".
¡Ay Joselín! ¡Cómo le echo a usted de menos!
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| No pudimos retenerle... |




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