Cada cierto tiempo surgen informes sobre la calidad del sistema educativo español. Y ni que decir tiene, no son ni mucho menos alentadores. Al unísono salen voces que sugieren que mucha parte de la culpa es de los chicos de ahora. Que si "pasan de todo", que si no se esfuerzan,...Bueno, algo de eso hay, sin duda, pero no se pueden cargar las tintas contra ellos, más bien contra la sociedad en general.
Pero yo quería llamar la atención sobre un tema que me parece definitorio: al alumno no se le respeta. Desde el momento en que, invariablemente, lo primero que hace el gobierno entrante es defenestrar la Ley Educativa anterior, y poner "la suya", no se le respeta.
Cuando se plantea una educación "guay para todos" que gira hacia la mediocridad y el igualar "por abajo"; cuando se pretende aleccionar y no formar críticamente, creando ciudadanos que respondan al modo de pensar de la opción política gobernante; no se le respeta.
Cuando los horarios educativos se plantean en función de criterios que nada tienen que ver con lo que sería mejor para el alumno, sino para los profesores; cuando la mayoría de los centros dan pena de lo mal cuidados y preparados que están; no se le respeta.
Cuando los servicios de las consejerías están para crear problemas por minucias de forma y no para solucionar problemas reales, no se le respeta.
Cuando se permite la intoxicación manipuladora desde los medios de comunicación, y "la franja de protección infantil" es poco menos que una broma de mal gusto; no se le respeta.
Cuando se plantea una formación de los profesionales de la educación deficitaria, que no se centra en lo verdaderamante importante: "enseñar a enseñar", no se le respeta. Porque, ¿qué es más importante, saber muchas matématicas o saber enseñar matemáticas? No tenemos que ser los más cultos para ser buenos maestros, tenemos que saber transmitir esa cultura, y sobre todo, saber orientar el "aprender a aprender". Pero eso no se trabaja en la universidad...me atrevo a decir que, si no son años perdidos, poco les falta, porque nuestra verdadera formación viene después, en el día a día escolar, y en lo que cada uno vaya sumando, en función del interés-ganas-tiempo que se tengan...
En fin, como decía el célebre portero de "Aquí no hay quien viva", "¡Un poquito de por favor, hombre!"...



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