viernes, 10 de julio de 2009

EN DEFENSA DE LA ESCUELA RURAL


En una conversación, -ficticia pero que muy bien pudiera darse-, los padres piensan qué escuela elegir para su hija:
- Quiero una escuela que no sea grande y no esté masificada.
- Sí, es mejor que todos los niños se conozcan.
- Y que no haya problemas de convivencia.
- Lo ideal sería que el grupo-clase fuera reducido.
- Y si hay alumn@s de diferentes niveles, podría ser una ventaja.
- También estaría bien que la escuela estuvise en un entorno tranquilo, en contacto con la naturaleza...
- Me parece que todo esto es pedir demasiado... ¿dónde encontramos una escuela así?
RESPUESTA: LA ESCUELA RURAL.
Todas las circunstancias antes mencionadas se tienen habitualmente como un signo de calidad educativa: así, el que la escuela sea pequeña y todos se conozcan, facilita mucho la convivencia. En la escuela rural se produce esto. Con una clase no masificada, es más factible el poder atender y orientar a cada niño y cada niña en su individualidad de manera adecuada. La presencia de alumnado de diferente nivel es una característica definitoria y clave de la escuela rural, y no aporta más que ventajas, tanto para los más grandes, como para los más pequeños, favoreciendo el trabajo en equipo, la flexibilidad en los agrupamientos y el intercambio de experiencias. Por último, la escuela rural se encuentra en contacto con la naturaleza, en un medio con un valioso acervo cultural que permite y enriquece una educación de calidad y responsable con la propia cultura y el respeto medioambiental.
Y a esto sumamos lo mucho que ganamos los maestros y maestras que pasamos por una escuela rural: ganamos en flexibilidad, en capacidad de adaptación, en organización, en conocimientos didácticos... Al principio nos encontramos - en mi caso al menos- como un pulpo en un garaje. ¡Pero si son de 3 a 7 años! Esto no va a haber quien lo maneje...Poco a poco, todo han sido ventajas, tanto para tu formación profesional como personal. Y eso repercute en los alumnos presentes, pero también en los futuros.
Pese a todo ello, no se avecinan buenos tiempos para las escuelas rurales: el éxodo a las ciudades siempre está ahí. Pero a ello hay que sumar otras situaciones: nos encontramos con un currículo urbanocéntrico donde no se tienen en cuenta otras realidades -me hace gracia cuando el libro de texto nos presenta un tema sobre agricultura y ganadería- Además,vemos con resignación como se permiten situaciones en las que colegios de zonas urbanas, gestionan servicios de transporte y comedor gratuitos para los alumnos de nuestras zonas de influencia. Y lo triste es que muchas familias caen en el "engaño".
En fin, pese a que determinadas personas y estamentos no piensen así, la escuela rural es importante, muy importante. La escuela rural es un símbolo local: si hay escuela, hay niñ@s, si hay niñ@s, hay pueblo. Sin ellos,el pueblo termina muriéndose. ¡NO LO PERMITAMOS!

1 comentarios:

Purita dijo...

¿Por qué no te presentas a Consejero de Educación y Ciencia o algo así? Porque contarías con mi voto...

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