Es siempre lo mismo. De septiembre a septiembre. Comenzamos, vacaciones de Navidad. Vuelta y enseguida Semana Santa. El sprint final y el descanso veraniego.Me gusta junio. Echar la vista atrás y tener una cierta satisfacción del trabajo hecho. Aunque siempre hay algún "pero": -"Aquí podría haber hecho esto, o aquello; me debería fijar más en qué sé yo... Hubiera sido mejor no tomarse las cosas con tanta "seriedad" en algún momento...". Y es que la teoría es muy bonita, pero siempre hay algún día que sales después de haber pegado algún grito que otro...Pero uno mira atrás y en general se va contento. Nos fijamos en el comienzo del curso y nos damos cuenta de todo lo que hemos crecido...no sólo los peques. Recordamos momentos, dificultades y alegrías, avances y retrocesos. Los últimos días se me van mirando fotos, rememorando acontecimientos,... Aprendemos a leer y escribir, a contar, mejoramos nuestra autonomía... Pero más importante que todo eso, aprendemos -tod@s- a convivir y a ser personas.
Hay una vieja sentencia que dice que los niños aprenden a pesar de sus maestr@s. Yo creo que no es cierto. Quiero pensarlo. Aunque siempre hay excepciones, tristemente sí hay niños que aprenden a pesar de sus profesores. Nuestro trabajo es muy gratificante, pero por qué no decirlo, también sacrificado.
Y esos días "de asueto" antes de terminar junio... ¡Qué triste es cerrar la puerta y dejar atrás un espacio sin vida! Porque un aula sin críos pues en fin, es un lugar bastante frío. A uno le sucede como cuando te acostumbras al ruido de la calle (es que se oye mucho en mi casa de Cangas). Cuando no lo hay, cuesta más dormir.
Y en estas nos plantamos en julio. Sí, vale, unas semanitas de "descompresión", pero luego hay que reciclarse para el futuro... Bueno, más o menos algo conseguimos.
Ahora ya llega el último aliento veraniego, y con él las prisas. Que si lees esto y lo otro, que te falta un montón de cosas a las que echarles un vistazo; oye, que libro más interesante...
Faltan pocos días y ya estoy nervioso. Tengo ganas de empezar. -"¿Que tienes ganas de empezar? Estás loco". Bueno, pienso, es que tú no eres maestro...
Decía antes que me gusta junio. Sí, pero prefiero septiembre. Llegas con nuevos proyectos e ideas, unas se cumplen y otras no, o surgen otras más interesantes...En ocasiones, el primer día ya hay sorpresas. Que si tienes una niña más o, como pasó el curso pasado, que se te va alguno y te dicen que te cierran el cole...
Subes al aula y al entrar piensas: "bueno, mañana empieza la operación limpieza". Y es que está todo bastante abandonado, y hay que tirar un montón de cosas. La de puzzles "sin una pieza" que guardaste el año pasado pensando "ya aparecerán"...iluso.
Y llega el primer día "de verdad", el de las clases. Casi voy yo más nervioso que ellos. Esa mañana el "rexona no te abandona" no atiende a razones, el desgraciado...
De veras que te quedas sorprendido de lo que han crecido. Despides a las familias, alguna permanece más tiempo, porque para el peque es su primera experiencia escolar.
Nos sentamos en la asamblea y se viene a la cabeza el "decíamos ayer", de Fray Luis de León. Parece que fue ayer, pero ha pasado un año...
En fin, el bucle se cierra y comienza de nuevo. Felicidades a l@s maestr@s para los que no existe "la depresión postvacacional". ¡Nos vemos en septiembre!



0 comentarios:
Publicar un comentario